Estos días he estado muchas veces a punto de escribir, pero al final el tiempo he tenido que dedicarlo a otras cosas. Y siempre resulta que nunca es un buen momento...
Me mueven a escribir los sentimientos. A menudo los sentimientos intimistas, pero también muchas veces la impotencia que me producen las injusticias, la frustración de no poder hacer nada por cambiar las cosas que veo de este mundo que no me gustan. Aunque también creo que a veces podemos hacer más de lo que pensamos que está en nuestra mano...
Estos días lo que me impulsaba a escribir era sacar a la Marilia guerrillera. Las injusticias, si no puedo combatirlas, al menos me reservo mi derecho a la pataleta en este espacio. Y si consigo que sea contagioso, mejor; objetivo cumplido.
Han pasado los días, y la verdad es que ahora que puedo compartirlas apenas recuerdo qué cosas me removieron dentro esas veces que quise escribir aquí.
Solo recuerdo el injusto caso de un padre que perdió la custodia de sus hijos por perder el empleo. Dos duros golpes a la vez, dos pérdidas de un golpe. Y me pregunto por qué, puesto que hay tantas madres que no tienen trabajo y tienen la custodia absoluta de sus hijos.
En este caso concreto, bien podría tener el padre los hijos a su cargo, que tiene todo el tiempo del mundo para dedicarles, y que fuese la mujer la que le pasase una pensión para mantenerlos ¿O no es así como se hace habitualmente, invirtiendo esos roles?
A ver si va a resultar que a los padres no se les puede dar la custodia nunca, porque cuando trabajan no tienen tiempo para encargarse de su prole, y cuando no trabajan, según la jueza de este caso "crea incertidumbre en su futuro como padre". Seguro que fue una ex-mujer despechada la que corrió a dar cuentas al juzgado de que el padre de sus hijos había perdido el empleo, porque al parecer le faltó tiempo para dar constancia de tal hecho.
Sólo me queda decir que siendo mujer estoy de acuerdo con todos los comentarios que han realizado todos los hombres a esta noticia. Esto no es feminismo ni igualdad. Eso es simplemente injusticia.
Hace un par de días también me corroía las entrañas algo más personal. Una parte incorregible (o espero que no, en ello estamos...) de mí que no me gusta nada, que dio paso a unos sentimientos que me hicieron reflexionar.
Estuve en otra ciudad, y aproveché para comprar cosas que tenía pendientes hacía tiempo. No era el mejor momento ahora para hacer esas adquisiciones, pero quería aprovechar de este modo el evitar pagar gastos de envío adicionales si las realizaba a posteriori. Sólo por eso me salté la "rehabilitación". Y siempre además encuentro algún regalo que sé que haría ilusión a alguna persona que aprecio. Eso es algo que no puedo evitar. Al menos soy compradora compulsiva solidaria/detallista...
Después es esta actitud la que me hace sentir culpable, comprando cosas de las que podría prescindir en una calle llena de gente pidiendo limosna que no tiene ni lo imprescindible. E intento acallar mi consciencia con una moneda de euro a un par de personas aquí y allí que tienen pinta de haber perdido su empleo ayer mismo. Sabiendo que este mes no estoy como para ir regalando, pero que hay gente que no es que no llegue a final de mes, sino que no pueden siquiera comenzarlo. Y yo al menos sé que el día 30 tendré segura mi nómina. Aunque en estos tiempos nunca se sabe...
domingo, 17 de abril de 2011
De injusticias está el mundo lleno
Aquí se habla de...
injusticias,
marilia guerrillera
sábado, 2 de abril de 2011
Sin red
He sentido, he amado, he sufrido, he reído, he llorado, he perdonado, me han perdonado, he deseado, me he ilusionado y desilusionado, y también he crecido; he vivido al fin y al cabo.
Y hoy no soy más que una gata que aprovecha su séptima vida y no quiere jugar a caminar por el borde de los tejados...
Y hoy no soy más que una gata que aprovecha su séptima vida y no quiere jugar a caminar por el borde de los tejados...
jueves, 24 de marzo de 2011
Nunca te conté...
Que los besos a traición
son los menos traicioneros.
Que soporto noches sin luna,
pero no vacías de sueños.
Que a mí me vale igual
un "te quiero" que un "te deseo".
Que con dos copas soy feliz
y con tres, derechita al infierno.
Que sin caricias no sé vivir
y las compro a base de fuego.
Que como gata vayan tras de mí
y como perro a sus pies les jadeo.
Que enseño un trocito de piel
si a cambio me dedican cuatro versos.
Que perdí el alma en una esquina
y en alguna otra dicen que la vieron
vendiéndose por treinta más propina
o regateándosela por un "te quiero"
Aquí se habla de...
poema rescatado de mi antiguo blog,
poemas,
poesía
domingo, 6 de marzo de 2011
Estos versos sin principio ni final
...
Este te vas que sabe a martes
estos pasos sin vuelta atrás
estos labios que aprenden a amarte
este no saber cómo buscarte
estos ojos que no miran más allá.
Esta luz que oscurece mi camino
esta sensibilidad a flor de pielEsta luz que oscurece mi camino
estas cartas enfrentadas al destino
este quererte con desatino
este esperarte cual perro fiel.
Estas manos que escapan por tu cuerpo
este tango que me saca a bailar
este poeta que malbusca unos versos
este ladrón y crupier de besos
este tiempo que no sabe esperar
Esta vida colgando de un hilo
estos sueños que se esfumarán
este saber caminar por el filo
en el que tú eres único testigo
y te sientes tentado de empujar
...
Aquí se habla de...
alma sabinera,
poemas,
poesía
sábado, 5 de marzo de 2011
Sin sentido
Si una cosa he aprendido es que lo que no se ve, no existe. O no existe al menos para nosotros. Pero está ahí. Es por eso por lo que me he vuelto una agnóstica de los sentidos. Menos mal que siempre nos quedará el sexto... Que aunque no tenga ni pies ni cabeza, ni teoría científica que lo sustente, es bastante de fiar. Te lo digo yo. Que lo sé.
Aquí se habla de...
reflexiones con pies y sin cabeza
jueves, 3 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
Sueños de espuma
Violentos sueños de espuma
se fragmentan contra las rocas y encallan,
y aquellas miradas se transforman
en mil ojos sobre cada brillante cristal.
Sueños solitarios contra inamovibles moles de piedra
se rompen frágiles como alas de paloma
y mueren en el intento
de empujar la tierra playa adentro
¿Para qué se forman sueños como olas,
conscientes de que deben expirar?
¿Para qué se construyen ilusiones de agua,
si violentamente nos van a abandonar?
Nos dejarán contemplando
curvos fragmentos de agua,
la muerte de flores en mente inevitable,
y nosotros recogiendo sus pedazos.
Aquí se habla de...
mar,
poemas antiguos,
poesía,
sueños
domingo, 27 de febrero de 2011
Curiosidades del campo
Mira que habré hecho veces el camino... Y seguro que lo he visto antes, pero no lo recordaba. El caso es que hace unos meses, en el camino de vuelta del trabajo a casa, vi una señal de tráfico que me dejó descuadrada. Me quedé un poco, bueno, un mucho, sorprendida y desde entonces no paré de mirar y fijarme bien en el resto de señales del camino, para ver si es que en todos los años que llevo conduciendo no me había dado cuenta de cómo eran realmente... Todas las demás eran igual a como las recordaba.
Los siguientes viajes los hice muy pendientes, para localizar a esa señal. Y conseguí situarla en el mapa.
Hace una semana, un día que no llevaba prisa ni ganas de llegar rápido para descansar, no lo pude evitar, me paré y bajé del coche a hacerle una foto, porque necesitaba compartir esa broma del camino para no reírme más yo sola.
Foto real hecha con mi móvil, sin retoques
¿A quién se le ocurriría...? De verdad que me hizo dudar de saber cómo son realmente estas señales...
Una vez que me iba a montar en el coche de vuelta, acercándome a la verja de la finca junto a la que había estacionado el vehículo, me divierte una imagen de lo más curiosa. Simple, pero curiosa. Un rebaño de ovejas. Una, al verme, decide venir en avanzadilla a cotillear qué está sucediendo, y todas las demás, como buen rebaño, la siguen detrás. Entonces entendí perfectamente por qué se usa la expresión "seguir al rebaño". Lo que hiciese la oveja "jefa", todas detrás. Y son simples, pero son muy curiosas, en el sentido de cotillas. También miedicas, porque me acerqué a darles un trozo de pan, y salieron todas corriendo. Bueno, como buen rebaño, salió corriendo una, y todas las demás detrás.
Aquí tenéis al rebaño cotilla, que ni en el campo puede tener una intimidad...
La verdad es que con estos días tan intensamente azules entran ganas de zambullirse de cabeza en ese cielo... O al menos escaparse un día al campo, qué ganitas que tengo...
domingo, 13 de febrero de 2011
Si es que no lo puedo evitar...
Pues sí, soy compradora compulsiva. En perenne proceso de rehabilitación, va por ratitos. Ahora mismo, después de una racha de recaída, vuelvo a "modo ahorro on". Aunque ha sido más por los números del banco que por propia convicción...
Compraba alegremente y luego me sentía mal y muchas cosas las devolvía. Otras no, para qué negarlo, y así tengo la casa, llenita de cosas (y, para qué negarlo, de ropa). Pero ha llegado el momento de dejar de torturarse. He encontrado la explicación. La culpa no la tengo yo, sino mi padre, mi abuelo...
Según unos estudios de las universidades de Georgetown y Nashville, la culpa la tiene mi apellido. La gente que durante toda su vida han sido los últimos, cuando llega una ganga quieren ser los primeros. Y yo, con mi apellido comenzando por "Z", no podía escapar a esa regla. Y que conste que me encanta mi apellido, de lo más original. Pero no puedo evitar si veo una super oferta, llevármela a casa. Para qué la voy a dejar ahí, para que se la lleve otro...? Si es que son las gangas las que vienen a mí!! Aunque no las busque, ellas me encuentran ¿Qué le voy a hacer, si ya no se me ocurre dónde esconderme de ellas??
Vale, esto es una gilipollez de estudio que simplemente me hizo gracia; yo sé por qué soy adicta. Lo que pasa es que no lo puedo remediar. Y en él encontré la coartada perfecta :)
PD: Estaba en rehabilitación hasta que pusieron la Feria del Outlet al ladito de mi casa. De nuevo habrá que comenzar el proceso de desintoxicación...
Compraba alegremente y luego me sentía mal y muchas cosas las devolvía. Otras no, para qué negarlo, y así tengo la casa, llenita de cosas (y, para qué negarlo, de ropa). Pero ha llegado el momento de dejar de torturarse. He encontrado la explicación. La culpa no la tengo yo, sino mi padre, mi abuelo...
Según unos estudios de las universidades de Georgetown y Nashville, la culpa la tiene mi apellido. La gente que durante toda su vida han sido los últimos, cuando llega una ganga quieren ser los primeros. Y yo, con mi apellido comenzando por "Z", no podía escapar a esa regla. Y que conste que me encanta mi apellido, de lo más original. Pero no puedo evitar si veo una super oferta, llevármela a casa. Para qué la voy a dejar ahí, para que se la lleve otro...? Si es que son las gangas las que vienen a mí!! Aunque no las busque, ellas me encuentran ¿Qué le voy a hacer, si ya no se me ocurre dónde esconderme de ellas??
Vale, esto es una gilipollez de estudio que simplemente me hizo gracia; yo sé por qué soy adicta. Lo que pasa es que no lo puedo remediar. Y en él encontré la coartada perfecta :)
PD: Estaba en rehabilitación hasta que pusieron la Feria del Outlet al ladito de mi casa. De nuevo habrá que comenzar el proceso de desintoxicación...
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J'aime le français
Me gustan los idiomas. Siempre me han gustado, y la verdad es que no se me dan mal.
Nunca me canso de aprender; me gusta conocer gente de todas partes; me gusta poder entender las canciones, y ver las películas en versión original.
El año pasado decidí apuntarme a francés en la escuela de idiomas ¿Que por qué francés? Realmente no lo sé. De italiano ya me saqué el título, y a Inglés me apunté un par de veces para que no se me olvidase, pero no me encontraba motivada y abandoné. Así que decidí inscribirme a un idioma del que no tuviera ni idea, y de esta manera estaba obligada a ir siempre a clase si quería conseguir algo. Y fue lo que hice.
La experiencia me encantó. Conocí a gente estupenda que fueron mis compañeros, y aprendí lo básico-basiquísimo del idioma. Pero suficiente para ir entendiendo cosillas que me hacen ilusión pues, oye, entre eso y no saber nada, ya di un paso bastante grande.
Este año he querido dar prioridad a otras cosas que considero más importantes, y lo he aparcado (además de mi maldita inconstancia a la hora de cumplir planes), pero me ha ayudado también a descubrir música que de otra manera no hubiese tenido en cuenta. Entre ellos Patrick Bruel, que me encanta y está entre mis preferidos en este momento; Rose, otro descubrimiento genial, también de mis preferidas; y Francis Cabrel (adoro su canción "Je l'aime a mourir").
Y para muestra, un botón. Espero que la disfrutéis:
El año pasado decidí apuntarme a francés en la escuela de idiomas ¿Que por qué francés? Realmente no lo sé. De italiano ya me saqué el título, y a Inglés me apunté un par de veces para que no se me olvidase, pero no me encontraba motivada y abandoné. Así que decidí inscribirme a un idioma del que no tuviera ni idea, y de esta manera estaba obligada a ir siempre a clase si quería conseguir algo. Y fue lo que hice.
La experiencia me encantó. Conocí a gente estupenda que fueron mis compañeros, y aprendí lo básico-basiquísimo del idioma. Pero suficiente para ir entendiendo cosillas que me hacen ilusión pues, oye, entre eso y no saber nada, ya di un paso bastante grande.
Este año he querido dar prioridad a otras cosas que considero más importantes, y lo he aparcado (además de mi maldita inconstancia a la hora de cumplir planes), pero me ha ayudado también a descubrir música que de otra manera no hubiese tenido en cuenta. Entre ellos Patrick Bruel, que me encanta y está entre mis preferidos en este momento; Rose, otro descubrimiento genial, también de mis preferidas; y Francis Cabrel (adoro su canción "Je l'aime a mourir").
Y para muestra, un botón. Espero que la disfrutéis:
P.D: Y mi último gran descubrimiento: Zaz. Os la recomiendo!
Aquí se habla de...
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música francesa,
y yo por qué te cuento esto
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