Tenías varios másters en despedidas y entre las manos añicos de corazón. No dabas abasto a repartir tiritas. De sueños y suspiros eras cazador.
Confeso ladrón de besos no robados, malabarista de miradas en rehabilitación. Talón de Aquiles de la ternura no declarado, Habitante de las letras en mil y una canción.
Como sucedáneo de los besos, abrazos. Latidos que el frío que amabas congeló As de guía para ti cualquier lazo Dudar de la duda de tu frío interior
esta sensibilidad a flor de piel estas cartas enfrentadas al destino este quererte con desatino este esperarte cual perro fiel.
Estas manos que escapan por tu cuerpo este tango que me saca a bailar este poeta que malbusca unos versos este ladrón y crupier de besos este tiempo que no sabe esperar
Esta vida colgando de un hilo estos sueños que se esfumarán este saber caminar por el filo en el que tú eres único testigo y te sientes tentado de empujar ...