sábado, 16 de agosto de 2014

Intensamente

Estoy hecha de impulsos.
Soy intensamente. Me cuesta no entregarme a aquello en lo que creo, pienso y siento. Aunque ahora desee una cosa. Y al instante la contraria.
Pero en cada momento lo deseé con todas mis fuerzas.

La vida sin pasión no es vida, es sólo dejar pasar el tiempo.


Amaneceres en compañía de Venus y su intensa luz

domingo, 3 de agosto de 2014

Mensajes contradictorios

"No por mucho madrugar amanece más temprano", o "A quien madruga Dios le ayuda" ¿A cuál hacer caso...? En fin, que yo me levantaré cuando deje de tener sueño y no tenga ninguna otra cosa que me obligue a hacerlo antes.

Pero últimamente tengo dos frases muy opuestas en mente. Dos frases sobre la felicidad. Y estoy tratando de encontrar ese camino. "No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita",  que predica el aprender a ser feliz con lo que se tiene. Y si de cosas materiales se trata, con lo que tengo me sobra. No soy rica, pero llevo una vida confortable, que ya es bastante en los tiempos que corren.
Por otra parte me viene en mente que perseguir los sueños es la única manera de ser feliz. Me acuerdo de ese vídeo que publiqué hace unos meses sobre abandonar la zona de confort para mudarse a la zona de aprendizaje y que de vez en cuando me asalta.

Tira de mí mi insaciable espíritu soñador, fabricante de utopías, caballo desbocado, caballo al cuadrado, por ser caballo en horóscopo chino y además sagitario (aunque me identifico más con este sagitario, lástima que esté en italiano) . Una bomba de relojería que hace que tenga más y más sueños, y más y más imposibles, y llegue a despreciar la estabilidad con la que cualquiera sueña y tengo la fortuna de tener por ir en busca de aventura y emociones. Otro entorno, otro trabajo, un cambio, aire fresco, incluso otro país y otro idioma, viajar lejos y no sólo como vacaciones. Tengo la sensación de que todo me queda pequeño. Nuevos y grandes retos. Correr detrás de los sueños. ¿Sea donde quiera que estén? ¿Arriesgando y dejando atrás todo lo conseguido hasta el momento? Confort o ansia de nuevas emociones. Gran dilema. 

Necesito unas vacaciones. Marcharme lejos; el cuerpo me pide naturaleza, estar conmigo misma y pensar. 

sábado, 26 de julio de 2014

Soñando despierta

Creo que voy a despertar. Todo es tan surrealista. Sí, en cualquier momento abriré los ojos y pensaré en las cosas tan extrañas que he soñado. Incluso puede que me ría, o me quede mirando al infinito con una cara de no puede ser que esté pasando.  Por extraño, y por imaginarlo inalcanzable. Me costará creer que esté sucediendo. A pesar de que algunas cosas las desease tanto. Tanto, tanto como para que al fin sucedan aunque cueste creerlo. Y cuando al fin suceden nada se parece a lo que había soñado...

Creo que sólo me queda buscar nuevos sueños. O soñarlos de nuevo para cambiar el final.


Fuyi San, un sueño cumplido

domingo, 15 de junio de 2014

Sentimiento animal

Hay quien dice que los animales no tienen sentimientos. Creo que es más bien aquél que hace una afirmación de esa clase quien no tiene sentimientos. Perros que se desviven por sus dueños, que son capaces de caminar kilómetros y kilómetros para encontrarles a pesar de que hayan sido abandonados, o esperarles puntualmente cada día en el mismo sitio como solían hacer a pesar de que los demás sabemos que no va a volver, como le sucedió a Hachiko

Estatua de Hachiko en la estación de Shibuya (Tokio)


Hace unos días vi algo que me impactó, consiguiendo encogerme el corazón. A todos lo primero que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de sentimientos de animales son perros y gatos, con los que estamos tan acostumbrados a convivir. Pero ¿alguien ha pensado alguna vez en los sentimientos de un pájaro, por ejemplo?

Iba conduciendo durante mi jornada de trabajo y en el arcén vi uno de esos tantos animalitos que sufren el infortunio de que un golpe con un coche se lleve su vida por delante al cruzarse volando delante de él. Yo reconozco que soy muy sensible y no puedo evitar que estas cosas no dejen de afectarme. Pero lo que realmente me impactó no fue ver su cuerpo inerte en la carretera, o no sólo eso. Sobre él, otro pequeño gorrión no dejaba de saltar, moverse, intentar movilizarle, buscando inútilmente una reacción, sin llegar a comprender qué sucedía. Todo él era desesperación. Debía ser su compañero de viaje, o de vida. Y me dolió contemplar esa cruel escena.

Al fin y al cabo, no somos tan diferentes animales y humanos, que igual nos invade el dolor y la incomprensión cuando alguien a quien queremos nos deja de forma abrupta.

domingo, 11 de mayo de 2014

La última calada

No recuerdo bien su cara. Pero tengo una imagen grabada en la mente como una fotografía: Sobre el suelo, su brazo extendido, inerte y ya frío, y a un metro escaso, también abandonado sobre el pavimento, un paquete de tabaco con la inscripción "Fumar mata".
Para quien no se hubiese creído la publicidad disuasoria de las cajetillas.

domingo, 4 de mayo de 2014

¿...Se puede...?

El uno de marzo puse un punto y aparte en mi vida. Tan lejano queda ya que parece un punto final.
Un esfuerzo ingente sin frutos. Quizás hoy piense que no mereció la pena invertir tanto, sacrificar tanto. Y puede que lleve razón. Pero yo di todo lo que estuvo en mi mano, nada me puedo reprochar.
Ahora feliz de recuperar mi vida, decidí empezar a cumplir sueños. De los grandes, pero también de los pequeños.

Ikea me lee el pensamiento


Cuando uno se marcha tanto tiempo no sabe cómo volver a tocar la puerta. Tengo tantas cosas que contarte desde que no te he vuelto a ver, he visto tanto, he disfrutado tanto. Me acordé mucho de ti, e imaginaba mientras vivía todo aquello las fotos que te enseñaría, qué te contaría, las curiosidades que me han pasado, los momentos de risas y las nuevas amistades, y todo ese nuevo mundo que he descubierto, que imaginaba y que hasta ahora no pude ver.

Ha pasado mucho tiempo. Quizás demasiado. No sabes cómo llamar a la puerta. Alzo los nudillos y la mano se presta poco decidida. Tímidamente, con sonrojo, los ojos mirando al suelo y la voz temblorosa...

"Toc, toc"
-"Hola... ¿me dejas pasar?"



domingo, 23 de febrero de 2014

A raudales



"A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana"
Graham Greene




martes, 11 de febrero de 2014

Rain


Día de té, mantita y sofá. O de soñar con ello mientras tenga que estudiar.

Lágrimas de nubes.

El cielo ha roto aguas. Ha nacido un gran día.

sábado, 11 de enero de 2014

Cuenta atrás

No hay mejor manera de afrontar un reto ni con mayor tranquilidad que sabiendo que no tienes nada que perder. Y es así como me encuentro ahora. Tranquila. Nada que perder.




domingo, 29 de diciembre de 2013

Supersticiones aparte

Mi abuelo era muy supersticioso. Odiaba el número trece. Y un día trece fue a morirse. Ironías del destino. Quizás es que ya lo supiera sin ser consciente de ello...
Mi padre es más racional y no se dejaba llevar por supersticiones. Pero sin quererlo debió "heredarlo", y el trece casualmente marcó acontecimientos importantes en su vida, nada agradables.
Yo no soy supersticiosa, seguro que serlo trae mala suerte... Escapé del trece. Aunque a mí es el ocho el que me ha marcado negativamente momentos no deseados, curiosamente como a mi madre, debí heredarlo también. Son casualidades, pero le cogí manía a ese número...

Y sin ser supersticiosa, estoy deseando que acabe este año. Un 2013 que pasará sin pena ni gloria, un año en blanco en mi vida, que sí, que podría haber sido peor, porque los he conocido peores, pero que me deja un retrogusto amargo, como de algo que no he podido llegar a vivir del todo, a trompicones y con espacios vacíos. Un año que se ha pasado sin darme cuenta, y no sé qué hice con él. No hay nada que destacar, pero si lo hubiere no sería algo bueno. No ha sido un año especialmente malo, pero sí ha sido un año duro.

Estoy deseando izar las velas de un 2014 que espero y deseo lleno de cambios, de buenos cambios, de cosas ansiadas. O al menos de dejar de no ser. Recuperar mi vida. Estrenar un nuevo año que viene envuelto con un gran lazo rojo del que estoy deseando tirar. No me gusta poner fechas para las cosas que deseo, para lo que quiero hacer, para ponerse en marcha en el camino de la felicidad; esta vez no me ha quedado más remedio. Ni hago balances ni propósitos de año nuevo; esta vez me han salido sin querer.

Ahora sólo necesito un último esfuerzo. El uno de marzo al fin seré libre, y me faltará tiempo para disfrutar de todo eso que he pospuesto. Pase lo que pase, me daré el permiso para hacer lo que me hace feliz. Y es justamente lo que necesito.

Feliz año entrante, queridos amigos. Ojalá vosotros también lo recibáis tan llenos de ilusión. Porque es lo único que no nos puede faltar, ilusión y ganas. Y el resto viene solo...
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