Esta mañana he salido a pasear cuando aun hacía fresco y estaban montando los puestos del mercadillo. Al terminar mi vuelta por el mercado decidí pasar a saludar a una amiga que hace poco decidió aventurarse a montar una tienda de dulces delicias para afrontar su reciente situación de desempleo. Se encuentra en el centro, junto a una conocida librería de la zona.
La visita no duró mucho, tenía que marcharme a preparar la tarta a mi hermana, que pasado mañana estrenaría su tercera década.
Iba camino de pasar justo delante de la librería, cuando me fijé que unos niños de unos 5 ó 6 años que curioseaban entre los libros que tenían en una cesta de mimbre en el exterior de la librería a un precio especial. Niños con cara de estar tramando algo. Me lo olía....
Mientras la madre con un niño en brazos y alguna persona más que la acompaña pasan por mi lado y quedan unos metros más adelante, la niña en un rápido gesto coge un par de libros infantiles, y el niño la apremia: "¡Corre, corre!"
En ese mismo instante me quedé un poco perpleja, pero acto seguido reaccioné de una forma instintiva, interponiéndome en el camino de la niña, mientras el chico corría dejándola atrás, y ella, al ver que no podía pasar, extendió su brazo alzándome los libros para que los cogiera y continuó su camino. No le dije nada, no la toqué. Solo obstruí su huida.
Cuál es mi sorpresa que la madre, al darse cuenta, se gira y empieza a gritarme. Que solo lo habían cogido porque pensaban que eran gratis. Lo único que respondí es que si pensaba realmente eso, ¿por qué le había instado a la niña a que corriese tras cogerlo...?
Avisé de lo sucedido a los dueños de la librería, que salieron a darme sinceramente las gracias.
La madre seguía increpándome, no recuerdo qué decía, pero no tenía sentido. Solo eran voces y seguro que algún insulto que no quise escuchar. ¿Sus hijos habían intentado robar y era a mí a quien reprendía? ¿A mí, que ni siquiera había tocado a ninguno de ellos, ni siquiera les había levantado una voz? Incomprensible. Traté de explicarme, pero no había diálogo posible. Solo gritos de forma unilateral. El dueño de la papelería me instó a que desistiese. Sus palabras "déjalo, no merece la pena... no hay más que ver las pintas que tienen"
De verdad que siempre he luchado contra los prejuicios, contra el racismo, pero estos niños gitanos, por desgracia, dan la razón a muchos que piensan lo que con actos como éstos tienen la merecida fama que tienen.
Aunque, por desgracia, hoy día la educación que se está dando a los niños va por ese camino. Se les consiente todo, no se les pone límite... y se creen que pueden hacer todo lo que les plazca. Hemos pasado de un extremo al otro. Y en el punto medio está la virtud.
Os dejo con un ejemplo gráfico que bien demuestra esto que acabo de escribir...