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miércoles, 24 de octubre de 2012

Rain

Hoy era un día de lluvia también. Pero de los bonitos. De los reconfortantes. Quizás porque estaba en casa, y al salir al balcón hacía una temperatura muy agradable. Me senté. Lluvia, tintineo, grises, luces, manos calientes, encogida en ovillo, mirada al horizonte.

Amo-odio los días de lluvia.

Me encanta envolverme en la mantita y acurrucarme en el sofá, hacerme la perezosa, o asomarme al balcón y ver llover, sentarme ahí con una taza de té rojo y disfrutarlo. Incluso me gusta mojarme. En casa nunca sé dónde hay un paraguas.

Pero los odio cuando significan que se acortan los días, que el sol se acuesta temprano, que me roban las horas y la energía, y me empapan de nostalgias.

Hoy decidí amarlo.

Té rojo especiado en taza de "La gran ola", de Hokusai


Y para acompañar, ahora que ya luce el sol, justo antes de irse a dormir, esta pieza de John Coltrane...


martes, 2 de octubre de 2012

sábado, 1 de septiembre de 2012

Un poquito de educación, por favó

Y como en el último post hablaba de educación, hoy he querido compartir una imagen que he encontrado gracias a la red relacionada con otro aspecto de la educación, la buena educación.

Porque la vida siempre mejora con un poco de buena educación...



En este caso, la vida, y los precios, ejeje ;)

(aunque está en italiano, creo que se entiende perfectamente...)

viernes, 31 de agosto de 2012

Indignada con la educación

Esta mañana he salido a pasear cuando aun hacía fresco y estaban montando los puestos del mercadillo. Al terminar mi vuelta por el mercado decidí pasar a saludar a una amiga que hace poco decidió aventurarse a montar una tienda de dulces delicias para afrontar su reciente situación de desempleo. Se encuentra en el centro, junto a una conocida librería de la zona.

La visita no duró mucho, tenía que marcharme a preparar la tarta a mi hermana, que pasado mañana estrenaría su tercera década.

Iba camino de pasar justo delante de la librería, cuando me fijé que unos niños de unos 5 ó 6 años que curioseaban entre los libros que tenían en una cesta de mimbre en el exterior de la librería a un precio especial. Niños con cara de estar tramando algo. Me lo olía....

Mientras la madre con un niño en brazos y alguna persona más que la acompaña pasan por mi lado y quedan unos metros más adelante, la niña en un rápido gesto coge un par de libros infantiles, y el niño la apremia: "¡Corre, corre!"

En ese mismo instante me quedé un poco perpleja, pero acto seguido reaccioné de una forma instintiva, interponiéndome en el camino de la niña, mientras el chico corría dejándola atrás, y ella, al ver que no podía pasar, extendió su brazo alzándome los libros para que los cogiera y continuó su camino. No le dije nada, no la toqué. Solo obstruí su huida.

Cuál es mi sorpresa que la madre, al darse cuenta, se gira y empieza a gritarme. Que solo lo habían cogido porque pensaban que eran gratis. Lo único que respondí es que si pensaba realmente eso, ¿por qué le había instado a la niña a que corriese tras cogerlo...?

Avisé de lo sucedido a los dueños de la librería, que salieron a darme sinceramente las gracias.
La madre seguía increpándome, no recuerdo qué decía, pero no tenía sentido. Solo eran voces y seguro que algún insulto que no quise escuchar. ¿Sus hijos habían intentado robar y era a mí a quien reprendía? ¿A mí, que ni siquiera había tocado a ninguno de ellos, ni siquiera les había levantado una voz? Incomprensible. Traté de explicarme, pero no había diálogo posible. Solo gritos de forma unilateral. El dueño de la papelería me instó a que desistiese. Sus palabras "déjalo, no merece la pena... no hay más que ver las pintas que tienen"

De verdad que siempre he luchado contra los prejuicios, contra el racismo, pero estos niños gitanos, por desgracia, dan la razón a muchos que piensan lo que con actos como éstos tienen la merecida fama que tienen.

Aunque, por desgracia, hoy día la educación que se está dando a los niños va por ese camino. Se les consiente todo, no se les pone límite... y se creen que pueden hacer todo lo que les plazca. Hemos pasado de un extremo al otro. Y en el punto medio está la virtud.

Os dejo con un ejemplo gráfico que bien demuestra esto que acabo de escribir...


domingo, 19 de agosto de 2012

Ring Ring...

-Estamos en la puerta y no nos abre nadie.
-Pues llame al timbre
-Si llevamos llamando un rato, y no responden
-Pues estarán pulsando en otro botón, porque si no, se oiría

Bajo y les pregunto: ¿Dónde están pulsando?
-Aquí

Y ese "aquí" se puede referir al botón de la luz, al círculo de la cámara del vídeo-portero, incluso a las mismas letras donde pone "timbre", o incluso la misma flecha.

Tras suceder una y otra vez, a algún avispado compañero se le ha debido ocurrir esta idea, muy rudimentaria, sí, pero igualmente útil, para que no haya ningún elemento que distraiga la atención del lugar preciso.



Creo que se ve bien claro dónde hay que pulsar, ¿no? Verás como aun quedará alguno al que no se le hayan despejado completamente las dudas...

martes, 14 de agosto de 2012

Para guardar la línea (en el armario...)

Hemos vuelto de las vacaciones!!
Y para volver con energía, ahí va uno de mis últimos experimentos: Pan de molde con semillas de amapola cocinado en la panificadora. Con él hemos hecho un delicioso sándwich de pollo y queso con ensalada y un toque de mayonesa. Mmmmm...


Aunque después de las vacaciones vamos a tener que comer más pollo y más ensalada, y menos mayonesa y menos pan, para ayudar a parecernos un poquito a lo que éramos antes de irnos, ejeje

Pues nada, nos vamos al gim, que eso también ayuda.

Seguimos por aquí...

domingo, 8 de julio de 2012

Ahora no es antes

Intento volver a escribir como antes, pero exactamente como antes es imposible que escriba. Por eso quizás no pase por aquí a menudo. Porque me exijo eso, pensando que es lo que se espera de mí. Y ya no me sale.  Ya no es igual.
Algo pasó hace algún tiempo, algo se rompió dentro de mí. Desde entonces, lo he estado pensando, ya no escribo como antes. Ni en la forma, ni en la continuidad, ni en los contenidos. Han cambiado mis costumbres. Y me está costando aceptarlo.

Quizás vuelva a escribir como antes del antes, como empezó todo la primera vez que pasé por aquí sin saber exactamente a qué venía; o fue más bien por allí, porque era otro lugar. Un principio sin expectativas; un juego casi. Cuánto hace ya de aquello... Cómo pasa el tiempo...

Hoy he decidido asumirlo. Que es diferente. Que es así como me tiene que salir. No rebuscar, dejar que surja. Sea lo que sea.

Esto es un borrón y cuenta nueva. Dejarme llevar, fluir. Aunque no sean cosas extremadamente bonitas, aunque sea un día a día sin interés, un diario de alguien más. Aunque simplemente sea yo. Y disfrutarlo.

Pues eso.

No quiero ser el esqueleto de un perro que espera atado

martes, 25 de octubre de 2011

Terremoto en el alma

Hoy me he levantado tarde y sin ganas de estudiar. Mi parsimonia ha hecho que pierda la mitad de la mañana. Me pinto los ojos mientras oigo de fondo los trescientos y pico muertos que llevan en Turquía. Recuerdo aquella otra vez, hace unos diez años, que organizamos unas jornadas solidarias en la universidad para recaudar fondos para el terremoto de Turquía de entonces. Jornadas solidarias que quedaron instauradas años tras año, desde el huracán Mitch.
Hoy sólo me maquillo frente al espejo, estaré más guapa o no, disimulando las ojeras, y sintiéndome miserable por saber que mueren gente lejos, o no tan lejos, y yo sólo pienso en salir a la calle a desayunar...
Olvidando a veces, quizás a modo de supervivencia de la mente, que podrías haber sido tú... o yo...
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